Salud

Tenemos cuatro tipos de memoria: conócelas

Cada una tiene una función distinta

El cuerpo humano suele ser un paraíso de datos curiosos que muchas personas desconocen. Se sabe cada función que cumplen los órganos vitales; así como también las del sistema digestivo, el nervioso, el flujo sanguíneo, entre otras cosas; pero hay muchos otros detalles que son totalmente desapercibidos. Por ejemplo, cientos de individuos no saben que en el cerebro hay cuatro tipos de memoria.

La memoria es un proceso cognitivo que hace el cerebro de manera automática, para almacenar situaciones por las que atraviesa una persona, y lo hace de distintas maneras. Aunque parezca increíble, esta parte del cuerpo puede guardar olores, sensaciones y sabores. De allí deriva su importancia: una memoria sana puede hacer que el día a día de un ciudadano sea más fluido pues solo así tendrán la posibilidad de hilar sus pensamientos.

Tipos de memoria

  • Sensorial: según el portal web Psicología-On line, esta representa «un proceso capaz de almacenar información sensorial, auditiva, visual, táctil, olfativa o gustativa, durante unos segundos o milisegundos»; además «retiene información de los sentidos en menos de un segundo desde la percepción de un objeto».

Es decir, la memoria sensorial entra en juego cada que vez que sentimos un olor y ese nos puede llevar a lugares, escenarios, personas e incluso a malas experiencias. Lo mismo puede ocurrir con un sabor; la gente suele probar ciertas comidas y transportarse mentalmente a su niñez cuando su madre preparaba los platillos diarios.

  • A corto plazo: en este caso MedicoPlus la define como «aquel sistema que retiene la información hasta un minuto después de haberla captado para hacer posible el análisis de lo que estamos experimentando». La fuente explica que esta es «muy importante para analizar aquello que estamos experimentando, desde un párrafo de un libro de química hasta una vivencia personal. Es la memoria que nos da un estrecho (pero esencial) margen de tiempo para comprender qué estamos percibiendo».

Esto quiere decir que esta entra mucho en juego cuando nos disponemos a estudiar o a cumplir órdenes en nuestro ambiente laboral.

  • Diferida: esta se conoce también como memoria a largo plazo, y consiste justamente en eso; en darle a las personas la capacidad de almacenar datos importantes y de manera ilimitada durante un largo período de tiempo; que puede ser incluso de decenas de año.

«La memoria a largo plazo es una capacidad muy amplia y compleja que implica una gran cantidad de estructuras cerebrales. Por esto mismo, es muy sensible al daño cerebral. Afortunadamente, la práctica y el entrenamiento cognitivo puede mejorar esta importante función cognitiva»; dice CogniFit. 

  • Retrógrada: esta hace referencia «a los recuerdos en relación al momento de codificación respecto a una lesión cerebral. La información adquirida en momentos previos a la lesión es la memoria retrógrada, la presentada para su aprendizaje tras la lesión es la memoria anterógrada»; de acuerdo con lo plantea Knowalzheimer. 

Esto es lo que comúnmente conocemos como amnesia; y tiene una variación que se denomina memoria ante anterógrada, que cuando se presenta hace que las personas no puedan recordar lo que les ocurre en la marcha; es decir, si le presentan a alguien no recordará su nombre, se le imposibilitará aprender cosas nuevas y ejecutar tareas.