Estilo de vida

Consejos para comensales quisquillosos

RESPETA EL APETITO DE TU HIJO (O LA FALTA DE ESTE)

Si tu hijo no tiene hambre, no lo fuerces a comer o a tomar un refrigerio. Del mismo modo, no lo sobornes ni obligues a comer determinados alimentos, ni a limpiar el plato. Esto solo podría desencadenar, o reforzar, una lucha de poder por la comida.

Además, puede que tu hijo llegue a asociar la hora de la comida con la ansiedad y la frustración, o que se vuelva menos sensible a sus propias señales de hambre y saciedad.

RESPETA LA RUTINA

Sirve las comidas y los tentempiés aproximadamente a la misma hora todos los días. Si tu hijo no quiere comer un alimento, un horario de tentempiés regular ofrecerá una oportunidad de consumir alimentos nutritivos. Puedes ofrecerle leche o un jugo puro con la comida, pero dale agua entre las comidas y los tentempiés.

«Si permites que tu hijo consuma jugos, leche o tentempiés durante el día, es probable que disminuyan su apetito para las comidas», sugiere Mayo Clinic, que es una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación.

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