Salud

Cómo prevenir el dolor de espalda: síntomas y causas

El dolor de espalda es una de las razones más comunes por las que las personas acuden al médico.

De acuerdo con Mayo Clinic, el dolor de espalda es una de las razones más comunes por las que las personas acuden al médico o faltan al trabajo, y una de las causas principales de discapacidad en el mundo. Por suerte, puedes tomar medidas para prevenir o aliviar la mayoría de los episodios de dolor de espalda. «Si la prevención falla, un simple tratamiento en el hogar y una mecánica corporal adecuada a menudo curarán tu espalda en unas pocas semanas y la mantendrán funcional. Rara vez se requiere cirugía para tratar el dolor de espalda», dice la clínica.

El dolor de espalda puede variar desde un dolor muscular hasta una sensación de ardor o dolor muy agudo o punzante. Además, el dolor puede propagarse por la pierna o empeorar cuando te inclinas hacia adelante, giras, levantas un objeto, te paras o caminas.  Según los expertos, en la mayoría de los casos, el dolor de espalda mejora progresivamente con el tratamiento en el hogar y el cuidado personal, generalmente en unas pocas semanas.

Contacta con tu médico si tu dolor de espalda:

  • Persiste después de un par de semanas
  • Es intenso y no mejora con el descanso
  • Se extiende a una o ambas piernas, especialmente si se prolonga por debajo de la rodilla
  • Provoca debilidad, entumecimiento u hormigueo en una o ambas piernas
  • Está acompañado de pérdida de peso sin causa aparente

Causas

El dolor de espalda suele aparecer sin una causa que tu médico pueda identificar con un análisis o un estudio por imágenes. Algunos de los trastornos frecuentemente relacionados con el dolor de espalda incluyen los siguientes:

  • Distensión muscular o de ligamentos. Levantar objetos pesados reiteradamente o hacer un mal movimiento repentino puede forzar los músculos de la espalda y los ligamentos de la columna vertebral. Si tu estado físico no es bueno, la distensión constante de la espalda puede causarte espasmos musculares dolorosos.
  • Abultamiento o rotura de disco. Los discos funcionan como amortiguadores entre los huesos (vértebras) de la columna vertebral. El material blando que se encuentra dentro del disco puede abultarse o romperse y hacer presión sobre un nervio. Sin embargo, puedes tener abultamiento o rotura de disco sin sentir dolor de espalda. La discopatía se suele descubrir accidentalmente cuando, por algún otro motivo, te haces una radiografía de la columna vertebral.
  • Artritis. La artrosis puede afectar la espalda lumbar. En algunos casos, la artritis de la columna vertebral puede reducir el espacio que rodea la médula espinal, un trastorno que se denomina «estenosis espinal».
  • Osteoporosis. Las vértebras de la columna vertebral pueden estar expuestas a fracturas dolorosas si tus huesos se vuelven porosos y frágiles.

Prevención

Para evitar el dolor de espalda o prevenir su recurrencia, podrías mejorar tu condición física y aprender la mecánica corporal adecuada y practicarla.

Para mantener tu espalda fuerte y saludable, puedes probar lo siguiente:

  • Hacer ejercicio. Es posible que las actividades aeróbicas regulares de bajo impacto, aquellas que no tensan ni fuerzan la espalda, aumenten la resistencia y fortaleza de la espalda y permitan que los músculos funcionen mejor. Caminar y nadar son buenas opciones. Conversa con tu médico acerca de las actividades que puedes probar.
  • Desarrollar fuerza y flexibilidad muscular. Los ejercicios para los músculos del abdomen y de la espalda, que fortalecen el tronco del cuerpo, ayudan a desarrollar estos músculos para que funcionen como una faja natural para tu espalda.
  • Mantener un peso saludable. El sobrepeso ejerce presión sobre los músculos de la espalda. Si tienes sobrepeso, adelgazar puede prevenir el dolor de espalda.
  • Deja de fumar. El tabaquismo aumenta el riesgo de lumbalgia. El riesgo aumenta con la cantidad de cigarrillos que fumas por día, por lo tanto, dejar de fumar reduce el riesgo.