Estilo de vida

Aprenda cuál es la hora adecuada para para el entrenamiento diario

Realizar ejercicios es una de las modalidad que ha estado latente en los últimos años, según los expertos en el tema nutricional. Muchos han indicado que debido al sobrepeso que están atravesando las personas se ha vuelto recurrente la realización de actividades físicas. Todo es con la meta de ir colocando el cuerpo en forma, pero lo ideal es tener una hora adecuada para beneficio del cuerpo.

Los que entrenan consideran, en la mayoría de los casos, que el entrenamiento tiene su hora dependiendo de las actividades familiares y laborales. Estudios han descubierto que la hora va más allá de las responsabilidades descritas. La evidencia científica más reciente sugiere que la eficacia del ejercicio depende de la hora del día.

Un ensayo controlado aleatorio no solo confirma de forma convincente que la hora del día afecta a la eficacia del ejercicio, sino que también muestra que estos efectos difieren entre los tipos de ejercicio y entre las mujeres y los hombres. Recordemos que a la hora de ejercitarse cada uno de los géneros aplica rutinas totalmente distintas, dependiendo de lo que se esté buscando con el entrenamiento.

¿Qué dice el experto?

“Hemos demostrado por primera vez que, en el caso de las mujeres, el ejercicio durante la mañana reduce la grasa del vientre y la presión arterial, mientras que el ejercicio nocturno aumenta la fuerza muscular, la potencia y la resistencia de la parte superior del cuerpo, y mejora el estado de ánimo general y la saciedad nutricional”, explica Paul J. Arciero, investigador principal del estudio y profesor del Departamento de Salud y Ciencias Fisiológicas Humanas del Skidmore College de Saratoga Springs (Nueva York, Estados Unidos).

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«En el caso de los hombres, el ejercicio vespertino reduce la presión arterial. También el riesgo de enfermedades cardíacas y la sensación de fatiga, y quema más grasa, en comparación con el ejercicio matutino”, añadió Arciero.

Para comprobar lo que ahora dicen, en la investigación realizaron un ensayo con 30 mujeres y 26 hombres para participar. Todos tenían entre 25 y 55 años, estaban sanos, eran muy activos, no fumaban y tenían un peso normal.

Las personas fueron entrenadas durante 12 semanas, bajo un programa de los investigadores. Dicho programa estaba establecido de la siguiente manera: dependiendo del día de la semana, 60 minutos de entrenamiento de resistencia, entrenamiento de intervalos de sprint, entrenamiento de estiramiento o entrenamiento de resistencia. Los miércoles, sábados y domingos eran días de descanso.

Los participantes siguieron un plan de comidas especialmente diseñado con una ingesta de proteínas de entre 1,1 y 1,8 g por kg de peso corporal al día.

Los asignados al ejercicio matutino desayunaron después del ejercicio y tomaron otras tres comidas a intervalos de cuatro horas. Los asignados al ejercicio vespertino hicieron tres comidas a intervalos de cuatro horas antes del entrenamiento, más otra después.

Solo el 16 por ciento de los 56 participantes inscritos abandonaron el estudio durante las 12 semanas, exclusivamente porque no pudieron seguir el programa de nutrición y ejercicio.

Los investigadores consiguieron que todos los participantes mejoraran su salud. También el rendimiento general a lo largo del ensayo, independientemente de su asignación al ejercicio matutino o nocturno.